Un calor del demonio
gato sin botas – o sin cuento –
da lo mismo
Un duende de piernas largas
un goteo de sudor
Un mordisco a la tostada
pegajoso y débil
No sé cómo deshacer mi colección de mortajas
Y es que la memoria
igual que los poemas
nunca sobrevive a un rollo entero de papel higiénico
Sin embargo, todo sigue siendo lo mismo
Igual la imperfección de las bardas
Igual la palidez de los pezones
y repetidamente
las garras del gato en el tapizado
y la panza curva, aunque con orgullo
El viento inherente… tú y yo,
toi et moi
El fuego la ceguera el encanto la perorata
y entre otras cosas,
el hormigueo teológico detrás de la nuca
Es absurdo que me quede allí
- todos somos vulnerables allí -
una breve emoción en un vaso de vino,
en la noche
y mañana y pasado y siempre
con la inquietud de un insecto
Pero - ambos sabemos -
hablo desde la boca maquillada de cicatrices,
entiendo las señales enredadas de la vida,
profundas
como una canción de Edit Piaf
Y sabes - vos sabes –
cómo me fastidia la conciencia
igual que la entereza de los girasoles,
con sus grandes pétalos amarillos girando hacia el sol
sin importarles que los ignoren por feos
Y no, no sabes
si tu lugar está en el mundo de los vivos
o los desenterrados
o sí sólo eres un descuido del guionista
gato sin botas – o sin cuento –
da lo mismo
Un duende de piernas largas
un goteo de sudor
Un mordisco a la tostada
pegajoso y débil
No sé cómo deshacer mi colección de mortajas
Y es que la memoria
igual que los poemas
nunca sobrevive a un rollo entero de papel higiénico
Sin embargo, todo sigue siendo lo mismo
Igual la imperfección de las bardas
Igual la palidez de los pezones
y repetidamente
las garras del gato en el tapizado
y la panza curva, aunque con orgullo
El viento inherente… tú y yo,
toi et moi
El fuego la ceguera el encanto la perorata
y entre otras cosas,
el hormigueo teológico detrás de la nuca
Es absurdo que me quede allí
- todos somos vulnerables allí -
una breve emoción en un vaso de vino,
en la noche
y mañana y pasado y siempre
con la inquietud de un insecto
Pero - ambos sabemos -
hablo desde la boca maquillada de cicatrices,
entiendo las señales enredadas de la vida,
profundas
como una canción de Edit Piaf
Y sabes - vos sabes –
cómo me fastidia la conciencia
igual que la entereza de los girasoles,
con sus grandes pétalos amarillos girando hacia el sol
sin importarles que los ignoren por feos
Y no, no sabes
si tu lugar está en el mundo de los vivos
o los desenterrados
o sí sólo eres un descuido del guionista
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